Hace 60 años, un dictador militar, de apellido Onganía, disponía el cese de la autonomía universitaria e intervenía en sus decisiones, consagradas en la Reforma del 18 a la Universidad toda.
Lo hacía con bastones largos, gases, sangre, cárcel, renuncias y exilios.
Hoy, el autócrata que tenemos como Presidente de la Nación, elegido democráticamente, hostiga, vigila, insulta, degrada, intenta disciplinar a la Universidad pública, con herramientas un poco distintas a las de ayer, pero eficaces: PRESUPUESTOS CORTOS, SALARIOS BAJOS, RENUNCIAS Y EXILIOS.
NO SE LO VAMOS A PERMITIR
ADUNS en CONADU HISTÓRICA
Bahía Blanca, 29 de julio de 2026.-
